martes, 24 de septiembre de 2019

Algunos comentarios acerca de la poesía de Lorena Wolfman



2011

Este libro es un viaje místico por la lengua y por el  cuerpo, por la mitología y el arquetipo, el ánima que nos inspira y nos protege.—Nicasio Urbina, Nicaragua/Estados Unidos (Escritor, Profesor University of Cinncinnati)

Una maga con las palabras, cuenta todas las narrativas humanas— abre la historia del yo, del tú, del nosotros de una manera arrebatadora que parte el corazón.—Daria Halprin, Estados Unidos (Escritora, co-fundadora de Tamalpa Institute)

Su poesía viene del sol… su pluma es hábil y generosa. —Enrique Nanti, Argentina (Escritor)






2012

Obra doblemente significativa, primero por la calidad de la obra y además por la calidez de los poemas que me ha dado una esperanza, un brillo en medio de mi propia desolación, pues de repente me recreo en las imágenes literarias como “La soledad”. —Armando Rivera, Guatemala (Poeta y editor)

Sobrecoge el apasionamiento con que Lorena Wolfman se expresa; lo profundo de las emociones que comparte en esos versos; cuya intensidad, raya en lo erótico. —Pablo Odell, España (Editor y escritor)

Todo, el nuevo poemario de Lorena Wolfman, me ha gustado mucho. Es de una delicadeza enorme, tierno y profundo. Experimental como en el poema que hay que leer hacia atrás. En todos los poemas se ve la percepción aguda de la poeta que mira las cosas con sosiego y con cariño.  —Nicasio Urbina, Nicaragua (Profesor y escritor)




2015

Hermoso libro. Tsunami representa una poesía que tiene el poder de unir elementos como la belleza y el apocalipsis junto a una denuncia que no cae jamás en el panfleto. Poesía de alta caladura. Y un trabajo donde se nota el rigor y el riesgo. Y un talento inobjetable.
 —Teuco Castilla (Poeta, Argentina)
Tengo much respeto por el brillante intelecto poético de Lorena Wolfman. ¡Estoy muy entusiamado por la experiencia de su visión shamanica apocalyptica y radiante en verso de este nuevo volume, TSUNAMI!—Ron Whitehead, Estados Unidos (Poeta BEAT laureado de Kentucky, profesor, editor)


He leído con mucha emoción y el mayor cuidado posible el conjunto de poemas que titulas con buen tino Tsunami. No puedo más que felicitar a la poeta Lorena Wolfman por lo conseguido con su escritura: auténtico pensar y legítima poesía, poesía esencial. Son textos proféticos, cargados de mucha sabiduría y magia verbal. Muestran un gran amor por la vida y el planeta. Se siente el constante ascenso de su espíritu y la claridad de su ser y actuar ante la realidad. Considero una bendición recibir tanta luz de forma tan cierta. —Salvador Mendiola, México (Poeta, escritor, profesor UNAM)







domingo, 26 de mayo de 2019

Danza Somática y Expresiva

La danza somática es una danza vital, es decir surge de nuestro cuerpo vivo, desde la danza de la vida que habita en nosotros y es una celebración de ella.  No tiene pasos que puedes aprender, es libre, pero disciplinada, es una co-creación de la persona que danza y sus sentidos.  Una danza entre la exterocepción (percepción de lo que está al exterior del cuerpo) y la interocepción (la percepción del cuerpo mismo de la piel hacía dentro), incluyendo el sentido kinetésico— aquel sentido que nos hace percibir nuestro propio movimiento y posición.  Es una danza aestética, es decir lo opuesto a la anestesia— a través del movimiento y la percepción del cuerpo y del entorno, aprendemos a despertarnos, sensibilizarnos, sentir, revivir la vitalidad creativa que quizá se había quedado adormilado con el trajín de la vida, por la falta de estímulo, la enfermedad, las decepciones o traumas nunca digeridas que se fueron quedando atrancadas en la fibra de nuestro cuerpo. Las tensiones físicas y las emociones sin salida, empiezan a encauzarse, espontáneamente surgen imágenes que tienen una fuerza sanadora, integradora.

Hago una distinción entre la danza somática y la danza expresiva... aunque se podría definir de distintas maneras según la persona que aborde el tema quizá desde distintas perspectivas.  La danza somática es aquella danza que surge orgánicamente desde las percepciones, especialmente desde la propiocepción.  Esta danza puede ser muy sutil, muy al interior, inclusive puede ser una la danza completamente implícita, la danza dentro de la danza, la danza de los procesos de la vida misma (el latido del corazón, el movimiento de la respiración, el flujo sanguíneo, el movimiento del canal auditivo para enfocar un sonido, pasar saliva, el pulso craneo sacral, la vibración del tejido del cuerpo como respuesta a una entonación con la voz, movimientos de sutiles flujos energéticos...) y de alguna manera no nos involucramos en ella desde nuestra identidad personal, esta danza no tiene la necesidad de comunicar nada explícitamente... es parte del contínuo de la experiencia vital casi siempre debajo del nivel consciente, la danza de la vida que es en esencia milagrosa. En contraste, la danza expresiva, transparenta la experiencia interna, es decir la hace explícita... y tiene un fin comunicativo... Por eso la practicamos conscientemente usando un modelo en el cual el espectador (testigo/witness) tiene tanta importancia en su rol como el que se expresa, en danza, voz, palabra, dibujo, es decir a través de las artes expresivas.  Lo implícito se hace explícito, se expresa hacía fuera, se moldea al gusto del artista, de la bailarina, hasta crear la expresión justa (cristalizada) y personal.

El rol del artista tanto como el del espectador es practicar la presencia... estar presente, consciente de si mismo, físicamente, emocionalmente, mentalmente (en los tres niveles), al artista para expresarse con congruencia, siendo fiel a su experiencia, y el rol del testigo es estar, igualmente consciente de si mismo para poder estar presente, receptivo y sensible (empático) en el acto de recibir.  Cuando este nivel de concentración/presencia se logra de las dos partes, suceden cosas extraordinarias, sanadoras, liberadoras, reveladoras, esenciales, en un espacio mágico, que por algunos ha sido llamado un espacio liminal, que permite que se fluyan las cosas, ya no se detienen, ya no se pierden en la costumbre reificadora de la conciencia aceptada  como común o normal, aquí el potencial genial de síntesis en el cual accedemos a potenciales en nuestro ser que por naturaleza es genial, creativo, entramos a un espacio, una dimensión de experiencia que no es del orden "cotidiano", discursivo, reduccionista que se ha tomado por "normal".  En esta dimensión del ser pueden suceder cosas extraordinarias que son parte de nuestro legado y potencial como seres humanos. Aquí entramos en la zona de la autorrealización, entramos en la materia real de realizar el potencial de nuestra psique.

—Lorena Wolfman