domingo, 19 de noviembre de 2017

Migraciones


en su inicio la vida es un exilio

del mar

del amnios de la madre

es abandonar de la noche eterna

allí donde todo se sabía

noche sin forma sin tiempo sin distancias

allí donde sólo aguarda

la esencia

que pudiese ser flor

pudiese ser la rosa

que adorna esta noche

en la cual nuestras voces se encuentran

el canto de las cicadas nos rodea

comentamos la geometría sagrada

y el origen de las cosas

el espiral abierto

de los pétalos perfumados en la mesa

es testigo de nuestra levedad

seguimos en nuestra caída

hacía el cielo

jamás volveremos a este lugar

la vía láctea nos lleva

somos ofrendas

rosas errantes en sus corrientes

y las estrellas son nuestros hermanos



—Lorena Wolfman



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