martes, 6 de enero de 2026

Aún


todavía extrañamos

nuestra cola

de cuando éramos sirenas,

buceando


en el vientre del Via Láctea


girando dentro


de una constelación sideral




cuando todavía soñábamos

con los destellos centelleantes

de las hadas 


que nos salpicaban el rostro 


con magia

mientras dormíamos,

antes de nacer,


cuando aún

nos dedicábamos

a parpadear

entre las estrellas—


ahora, en la tierra,

todavía recordamos


lo que es nube,

lo que estrella,

lo que son las distancias

inmensurables,

lo que es descansar—


des-can-sar

en el regazo

grávido


y en los brazos

ingrávidos

del universo.






—Lorena Wolfman